CHARLES SANDERS PEIRCE


Filósofo norteamericano. Hijo del astrónomo y matemático Benjamín Peirce, recibió de su padre, desde los primeros años, una intensa preparación científica. Consiguió el grado de "bachelor of arts" en la Harvard University en 1859, el de "master of arts" en 1862 y el de "bachelor of science" en 1863. Viviendo de su trabajo científico, aunque la filosofía comenzara a convertirse en su vocación más profunda, trabajó desde 1861 en la United States Coast Survey. Auxiliar del Harvard Observatory de 1869 a 1875, inició en 1872 una importante serie de experimentos sobre el péndulo encaminados a determinar la densidad y la forma de la Tierra; y en aquel año comenzó también estudios sobre la longitud de las ondas luminosas junto con L. M. Rutherford. En 1876 fue elegido miembro de la National Academy of Sciences. Publicó a continuación varios artículos sobre problemas matemáticos, físicos, astronómicos, ópticos, de química y de ingeniería. De esta época son las Investigaciones fotométricas (1878) y una edición (1882) de la Álgebra lineal asociativa escrita por su padre

VIDA DE CHARLES SANDERS PEIRCE

Charles S. Peirce nació en Cambridge (Massachusetts) en 1839. Era el segundo hijo de una de las familias más destacadas del entorno intelectual, social y político de Boston, y su casa era visitada con frecuencia por eminentes personalidades de la época, tanto del ámbito científico como filosófico. Su padre —Benjamin Peirce— era profesor de Harvard y un reconocido matemático y astrónomo. Desde muy pequeño inició a Charles, por quien sintió una predilección especial entre sus cinco hijos, en el estudio de la física, de las matemáticas y de la astronomía. Peirce podía haber sido considerado en nuestro tiempo un “niño prodigio”. Con ocho años su padre le introdujo en la química, a la edad de once años él mismo escribió una historia de esa disciplina y, siendo apenas un adolescente, leía los manuales de lógica y dominaba los argumentos de filósofos como Kant, Spinoza, Hegel, Hobbes o Hume. Sin embargo, su carrera escolar y académica no puso de relieve esa brillantez. Aparecía en ocasiones como un alumno poco disciplinado, sin interés, reticente a los métodos de enseñanza. No rendía tanto como podía esperarse de él e incluso ocupó a menudo los últimos puestos de su clase, mostrando así, ya desde el principio, la profunda incapacidad para sujetarse a las situaciones convencionales y a las reglas cotidianas que sería la tónica dominante en su vida.

OBRA Y VALORACIÓN CRITICA 

La mayor parte de los escritos de Peirce quedaron inéditos a su muerte y su interpretación ha sido difícil. La amplitud y extensión de su pensamiento, el carácter profundo y muchas veces fragmentario de sus textos, la dificultad de acceder a ellos de manera ordenada, la evolución de sus ideas y sus numerosas autocorrecciones han dado lugar a muy distintas interpretaciones y ha hecho que en ocasiones la obra peirceana pudiera parecer inabarcable.

Charles Peirce fue un pensador extraordinariamente prolífico y su obra destaca por su amplitud y extensión. A lo largo de su vida publicó numerosos artículos, distintos escritos hechos por encargo y dos obras de carácter

  • Photometric Researches en 1878
  •  Studies in Logic en 1883.

 SEMIOTICA




Peirce ha sido considerado como “padre” de la semiótica. Puede decirse que una serie de tres artículos publicados entre 1867 y 1869, junto con la recensión de la nueva edición de las obras de Berkeley que publica en 1871, marcan el inicio de los estudios modernos de la semiótica, cuyas ideas esenciales Peirce fue desarrollando durante el resto de su vida. Los frutos de su concepción triádica del signo todavía se obtienen en nuestros días.


La semiótica peirceana proporciona una teoría general completa del significado y la representación. Para Peirce todo lo que existe es signo, en cuanto que tiene la capacidad de ser representado, de mediar y llevar ante la mente una idea, y en ese sentido la semiótica es el estudio del más universal de los fenómenos y no se limita a un mero estudio y clasificación de los signos. También nuestros pensamientos son signos y por eso la lógica en sentido amplio no es «sino otro nombre para la semiótica, la cuasi-necesaria o formal doctrina de los signos» [CP 2.227, c.1897].
La semiótica de Peirce parte de la convicción de que la significación es una forma de terceridad. La relación sígnica es irreductiblemente triádica y tiene siempre tres elementos: signo, objeto e interpretación. Peirce da la siguiente definición de signo:

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